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Alvedro no está para desperdiciar balas, si fallamos, perdemos.

En el escenario de pandemia que nos ha tocado vivir, tanto el sector turístico como más concretamente la aviación, pasan por momentos verdaderamente difíciles. Eso es una realidad incontestable, pero hemos detectado que a todos no les afecta por igual. Para nosotros es un argumento para negar que el mal general perjudica a todos con igual fuerza pero sabemos que no. Utilizar esto de forma desmedida resta credibilidad a quien lo repite sin la contextualización apropiada.

La realidad es que Alvedro, con o sin pandemia, no repetiría récord de pasajeros este año. No plantear la llegada de nuevas rutas, junto a la pérdida de rutas como la de Málaga -que había obtenido el mejor dato de ocupación de la historia de Alvedro- hacían presagiar un año sin brillo. En su momento creímos que no era la forma óptima de potenciar el aeropuerto y urgimos medidas, tras la pandemia esto quedó difuminado por completo en una suerte de juego revuelto.

Pero quizá lo preocupante no sea todo lo anterior sino cómo se responde a esta situación en el tiempo. La firma convenios con las aerolíneas -sean nuevas o ya establecidas- no parecen conseguir su objetivo, que no es otro que incentivar el tráfico desde Alvedro, incrementando el número de vuelos, pasajeros y contribuyendo por ende a la evolución y desarrollo de la economía tanto de la capital herculina como del resto de Galicia. En este contexto se firmó hace menos de un mes un convenio con Vueling que esta semana supimos gracias a la prensa que ya había sido incumplido. La aerolínea habla de forma genérica de recuperar la ruta con Barcelona con menos frecuencias sin marcar en la propuesta cuántos enlaces tendría dicha ruta. Desde la gerencia de turismo se firma el acuerdo que no consigue una ratificación unánime de la corporación, más bien un voto colectivo en contra. Resultaría igual que Vueling operase un vuelo al día con Barcelona que dos. La aerolínea se embolsaría el montante acordado que asciende a 900.000 euros. Se firma pues un acuerdo que resulta difícilmente medible y que permite a nuestra ciudad quedar en una situación de indefensión frente a los intereses de la aerolínea si las cosas se acaban por torcerse. El dinero público tiene un fin claro y visto lo visto, aquí quedaría difuminado.

Es conveniente conocer y medir el efecto que tienen este tipo de partidas de dinero público. No es lo mismo gestionar 900.000 euros en gastos fijos municipales que cuando lo que se trata es de conseguir un incentivo al negocio de todos los sectores vinculados a la actividad aeroportuaria, del más directo al más indirecto. Hablamos de la movilidad del área metropolitana, la competitividad de nuestras empresas y de miles de puestos de trabajo relacionados, algo que es difícil controlar si no existe un análisis de la rentabilidad de estas acciones. La idea es lograr un retorno de muchas veces su valor. Ahí reside el éxito de una gestión de recursos públicos eficiente, y más en este momento puntual. A Coruña está sola. El gobierno gallego carga de munición la escopeta equivocada y deja al resto de la comunidad a su suerte. Estamos a meses de un fiasco de Xacobeo y Alvedro sólo cuenta con lo que cuenta, no podemos permitirnos fallar.

En esta situación de extraordinaria incertidumbre está justificada la aportación de incentivos municipales a las aerolíneas. Sirve para proteger empleos directos e indirectos en Alvedro -hablamos de unos miles de personas- o disipar dudas acerca del futuro próximo de una terminal siempre saturada que ahora ha de resolver también la duda del efecto de la alta velocidad. La misión del aeropuerto de A Coruña es la de salvaguardar la competitividad de nuestras empresas en momentos de desplome económico. Es una pata más, una que es vital en la generación de ese valor que nos ha llevado hasta la actualidad como el área con mayor aportación al PIB de Galicia. Toca acertar en el tiro y no dejar balas perdidas.

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Comentarios

  1. Yo no me fío no de el cambio de ruta que nos han dado Gatwick-Prat-Alvedro. Ya no me la juego más con Vueling. Han estando vendiendo vuelos directos para Octubre esta semama tras haber admitido que seguramente los van a cambiar. Vuelo a Madrid y Alvia.

  2. Por 900.000€ otra compañía extranjera, Ryanair, te conecta con media España. Y con una buena negociación cumples con la hoja de ruta prometida para Alvedro con conexiones a media Europa. Que a tus socios nacionalistas no quieras que le entre diarrea, ya es otra historia

  3. #Karlos
    No es tan fácil. En Vigo, con mayoría absoluta sin rendirle cuentas a nadie, se intentó renegociar con RYR después de los excelentes resultados y se subió a la parra pidiendo el oro y el moro y eso que ya estaba cobrando 4 millones de euros. Con 900 mil euros creo que no se sientan ni a negociar. Pero bueno, por intentarlo que no sea y ojalá saliese bien.
    Lo que le salva al viajero de Vigo es que tiene a poco más de una hora un aeropuerto que te pone en tres contienentes. Eso y, la ceguera de la Xunta, es lo que ha hecho en parte lo que Oporto es hoy en día.

  4. Yo ya no negociaría con Vueling. Han demostrado que su aceptación y firma son revocables unilateralmente. Siguen vendiendo vuelos en Octubre que han admitido a La Voz seguramente no volarán, sus pobres compradores verán sus vuelos reprogramados por el Prat como yo y muchos otros que ya me han contactando por redes sociales. Los pasajeros que habíamos contratado estos vuelos las estamos pasando putas intentando contactar con Vueling para conseguir el reembolso como dicta el Reglamento 261/2004.

    Por favor terminad el contrato por incumplimiento y aplicad las penalidades. No puede quedar sin consecuencias.

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Comunicado de prensa Comité Empresa Alvedro